Tuesday, September 11, 2018

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Cómo ayudar aliviar los espasmos musculares

Los espasmos musculares, conocidos comúnmente como calambres, se originan cuando un músculo (cualquiera del cuerpo) se contrae, produciendo un dolor intenso.
Lo más común es que se presenten en los músculos de las piernas y de la espalda.
La mayoría de las veces los calambres se originan debido a alguna lesión en el músculo. Estas pueden aparecer por:
También existen otros tipos de espasmos que se originan cuando algún nervio conectado al músculo se irrita. Este es el caso de las hernias discales.
¿Qué hacer cuando tengo un espasmo?
Un calambre o espasmo se reconoce por la sensación de “nudo” que se presenta en el músculo afectado acompañado de dolor, el cual puede ser muy intenso.
En la mayoría de los casos los espasmos no son de mucha gravedad, por lo que pueden ser tratados en casa.
En caso de presentar un calambre esto es lo que debes hacer.
Es de suma importancia que, al momento en que comiences a sentir el espasmo, detengas cualquier actividad que estés realizando.
A pesar de que pueden darse en una actividad rutinaria, lo primero es lidiar con este.
No suelen durar mucho tiempo, sin embargo, pueden llegar a ser realmente molestos.
Cuando suceda esto procede a masajear la zona afectada por el calambre para ayudar a que el músculo vuelva a relajarse y a su vez aumente la circulación.

Cómo ayudar aliviar los espasmos musculares

Esto es fundamentalmente importante para los espasmos que se producen en la espalda.
Después de esto los músculos quedan tensos y en algunos casos es necesario el descanso para que vuelvan a relajarse.
Trata de forzar lo menos posible el músculo y haz estiramientos muy cuidadosamente.
Esta combinación de calor y frío es muy eficaz para calmar espasmos musculares. El calor se emplea para relajar los músculos, mientras que el frío se usa para calmar el dolor o la hinchazón.
Puedes usar una manta térmica, un cubo de hielo, un paquete de vegetales congelados, directamente hielo o botellas de agua con agua fría o caliente.
Inmediatamente después de que comience un espasmo coloca algo frío en el área por unos 30 minutos cada 3 horas.
Mantén presionado el frío sobre el calambre para que este cese y, si no es el caso, aplica calor durante 30 minutos.

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